¿Recuerdas al “Mochaorejas”; sanguinario secuestrador que operó en Querétaro?

Por Armando Guerra Vázquez

Querétaro, Qro.- 25 febrero de 2016.- Era 1998, entonces la INTERPOL  y la PGR ofrecían una millonaria recompensa por la captura de  Daniel Arizmendi alias “El Mochaorejas”  quien para ese tiempo se consideraba el secuestrador más importante y peligroso que operaba en México.

Para ese entonces nadie se imaginó que nuestro estado, era el principal centro de operaciones de este secuestrador, la apacible y provinciana ciudad de Querétaro, se vio interrumpida por la escandalosa noticia de aquí había cometido el último de sus secuestros  el delincuente más buscado por la policía mexicana.

Una semana antes de ser capturado en el Estado de México,  Daniel Arizmendi López “El Mocha orejas”, había secuestrado y asesinado salvajemente al joven Raúl Nieto del Río miembro de una acaudalada familia propietaria de gasolineras y líneas de transporte, cuyo consorcio se le conoce como “Empresas Nieto”.

Daniel Arizmendi fue aprehendido en Naucalpan, estado de México, inmediatamente fue traído a Querétaro donde confesó que días antes había cometido el crimen contra Raúl Nieto, cuyo cadáver sepultó en una casa de seguridad que tanto él como su banda tenían en  Santa Bárbara del municipio de Villa Corregidora.

“El Mocha orejas” junto con su banda “Los Patanes” integrada por varios ex convictos, secuestraron a Nieto del Río, lo interceptaron a bordo de su automóvil Porsche, al resistirse al secuestro, lo mataron en ese momento, a pesar de que ya estaba muerto los maleantes exigieron un rescate de 15 mil dólares.

Luego Arizmendi López  envió las orejas a la familia de Nieto del Río, las depositó en una bolsa y las dejó  cerca de la plaza de toros “Santa María”, entonces  esperó contactar a los familiares.

En exclusiva para el noticiero  televisivo “Hechos” de Javier Alatorre, el criminal contó la forma como cometía sus fechorías: “Sí, es cierto, les mochaba las orejas con unas tijeras, luego  se las mandaba a sus familias”.

¿Te arrepientes de lo que has hecho?- preguntó el periodista.

A lo que el hampón respondió con una contundente respuesta: -“Jamás me arrepentiré”.

De esta manera concluía otra historia de uno de los más grandes criminales que se  hayan conocido y operado en tierras queretanas.

El 22 de agosto de 2003 «El mochaorejas» conoció su suerte, fue sentenciado a pasar 50 años de prisión por los delitos de privación ilegal de la libertad en la modalidad de secuestro, delincuencia organizada, posesión de armas de fuego y homicidio calificado.