Juan Barajas “El Padrino” del Penal de San Juan del Río, una vida de lujos en reclusión

Por Armando Guerra y Valentín Ruíz (Exclusiva VOZ IMPARCIAL)

SAN JUAN DEL RÍO, QRO., 7 de noviembre de 2016.- El reo Juan Barajas solo dos años duró como “Padrino” en el Centro de Readaptación Social de San Juan del Río, ahí por un tiempo se dio la vida de lujos, pues llegó como jefe de una banda de chupaductos, él amasó una gran fortuna que poco a poco se fue acabando, hoy recluido en el CERESO de esta ciudad, pasó de ser “Padrino de reclusos” a un simple y desconocido presidiario al que sus tres mujeres ya dejaron de visitarlo.

Son historias de reclusos, que ellos mismos envían a los reporteros de VOZ IMPARCIAL, pues la historia de Juan Barajas es muy peculiar, tiene de todo; de ser uno de los jefes de la extracción ilegal de hidrocarburo en toda la zona del Bajío, hoy platica a sus compañeros de cárcel la historia de fama, de riqueza y bonanza que tuvo en la calle, cuando la libertad le dio todo.

Juan Barajas se hizo famoso en San Juan del Río porque en el 2012 asesinó a uno de sus empleados a manera de “escarmiento” y le mandó poner una cartulina de amenazas contra sus rivales, en una foto que se hizo famosa y que fue tomada por los reporteros en una toma clandestina de PEMEX en la comunidad de Senegal de Las Palomas.

Como todo buen delincuente, Juan Barajas jamás ha revelado su lugar de nacimiento, solo se sabe que trabajó a lo largo y ancho del país explotando ilegalmente los ductos de PEMEX, en Chiapas, en Tierra Blanca Veracruz, en San Luis Potosí y en San Juan del Río, Querétaro.

Sentenciado a 47 años de prisión, Juan Barajas encabezaba una bien organizada banda de chupaductos, fue detenido y herido en una balacera que se suscitó en enero del 2012 en la colonia Candiles de la capital de estado, iba acompañado de una de sus mujeres y su hijo, entonces la policía lo detuvo a bordo de una lujosa camioneta Mercedes Benz. Luego herido fue ingresado al penal para restablecerse de los balazos.

“En la calle tuve de todo, lujos, hoy voy a disfrutar aquí en el penal lo que gané allá afuera, le di trabajo a muchos cabrones y me traicionaron, pero aquí sigo espero algún día salir y voy a dar la lucha legal para que me bajen los años de sentencia”, se sinceró Juan  Barajas Palomo ante sus compañeros de reclusión cuando recién ingresó al penal.

Días antes de que detuvieran a Juan, todos sus empleados le “pusieron el dedo” no obstante, ellos corrieron con la misma suerte, algunos están detenidos y uno que otro salió libre, pues esa ocasión fueron capturados otros seis cómplices llamados José Luis Castillo Quirino, José Marcos Guardado Sosa y Luis Ángel Castillo Rodríguez, por su probable responsabilidad en el delito de homicidio; así como de José García Orta, Gustavo Alberto Robledo López y Carlos Alberto García Rodríguez, por el delito de cohecho.

Hoy en el Penal de San Juan del Río un reo solo vive de los recuerdos de riqueza, hoy un reo llora la ausencia de todas las mujeres que amó en la calle, pues solo una de ellas la va a visitar al penal, mientras que las otras lo abandonaron cuando supieron que fue detenido, pues ni “un cigarro me han enviado”.

Es así como terminó la vida de Juan Baraja Palomo el jefe de una banda de chupaductos que trabajó en Querétaro por cerca de 10 años, pero que hoy no tiene nada y que solo vive rememorando su pasado en el CERESO de San Juan del Río.

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