Atropella a Gobernador de Querétaro; lo torturan en penal de San Juan del Río

Por Armando Guerra (Extracto de: “El Narco llegó a Querétaro”, capitulo: “Torturas y abusos de poder”

QUERÉTARO, QRO.- 2 de octubre de 2016.- A finales del 2001 Eustacio Yáñez Ledesma decidió ir a visitar unos familiares a la comunidad de Altamira en el municipio de Cadereyta, para ello tomó su vieja camioneta enfilando sobre la carretera San Juan del Río-Xilitla, pero en el tramo de Cadereyta y Vizarrón, unos motociclistas se le atravesaron en su camino.

Nunca se imaginó que aquel grupo de motociclistas era encabezado por el entonces gobernador del estado Ignacio Loyola Vera y algunos miembros de su gabinete, quienes los fines de semana solían ir a pasear rumbo a la Sierra Gorda en sus modernas y costosas motos BMW de modelo reciente.

Accidentalmente Eustacio Yáñez alcanzó a arrollar con su antigua camioneta a aquel convoy de amigos y funcionarios del mandatario, desafortunadamente perdieron la vida en el percanse Julián Segura Sosa, quien era representante estatal de la SEP, así como Alejandro García Alcocer que fungía como Director Estatal de la constructora Casas GEO.

En la tragedia, resultaron con leves lesiones el gobernador Ignacio Loyola, su jefe de escoltas Mario Espinosa y el oficial mayor del gobierno estatal Daniel Sevilla Aguirre.

Inmediatamente el mandatario y los lesionados fueron canalizados al Hospital “Ángeles” de la capital del estado, el helicóptero “El Queretano” hizo maniobras de rescate. Una hora después de ser hospitalizado Ignacio Loyola salió por su propio pie donde se le atendió de leves golpes que no ponían en peligro su vida.

De acuerdo al peritaje de la autoridad,  la camioneta conducida por Eustacio supuestamente imprudentemente invadió el carril contrario por donde circulaba el grupo de motociclistas.

A partir de ahí aquel conductor comenzó a vivir un viacrucis, fue llevado a la cárcel acusado ventajosamente por la PGJ del delito de homicidio doloso, ya que según declaración de David Sevilla -uno de los sobrevivientes-, la intención del conductor fue atentar contra la vida del gobernador.

Luego, Eustacio Yáñez comenzó a sufrir una serie de violaciones a sus derechos humanos, pues desde su reclusión denunció que fue cruelmente torturado en diciembre de ese año como a las nueve de la noche, en el interior del CERESO de San Juan del Río.

Detalló que el jefe de seguridad y vigilancia de aquel penal Hilario Mora, lo sacó de su celda y lo llevó a otro lugar donde por espacio de 10 o 15 minutos lo estuvieron torturando de manera física y psicológica, cuando menos cuatro hombres encapuchados.

A raíz de aquella pública denuncia, el entonces ombusman queretano Bernardo Romero Vázquez dio parte del hecho a Amnistía Internacional, luego la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos (OEA) solicitó un informe al gobierno mexicano de Vicente Fox sobre este caso.

Ante la acusación de que Eustacio estaba siendo sujeto a un proceso imparcial, el Tribunal Superior de Justicia acordó con el fin de evaluar el desempeño de la Juez penal Delfina Ordaz Olvera, el inicio de una investigación para ver si estaba teniendo alguna probable responsabilidad administrativa como juzgadora del expediente 350/2001.

La hija del acusado, Francisca Yáñez, en su desesperación de ver a su padre en prisión, envió una carta al Presidente de la República para que interviniera y protegiera a su progenitor ante la negativa del gobernador Ignacio Loyola para establecer medidas cautelares para su familiar preso.

Luego el juez de Distrito Jesús Ortíz Cortés concedió un amparo a Eustacio a efecto de que la juez penal de San Juan del Río Delfina Ordaz, le concediera la libertad provisional bajo caución, el amparo se logró gracias a la profesional  intervención del abogado Enrique Botello Montes.

Finalmente en marzo de 2002 fue liberado Eustacio, su hija Francisca Yáñez Hernández depositó una fianza de 37 mil 755 pesos en efectivo, que reunió a través de una colecta que incluyó préstamos de familiares y amigos, e incluso aportaciones de la ciudadanía.

De esta manera el gobernador del estado Ignacio Loyola había perdido una batalla, ello a pesar de haber abusado de su poder y utilizado toda la fuerza del estado, contra aquel hombre indefenso Eustacio Yáñez, quien vive hoy en El Palmar ya más tranquilo recordando este mal momento en su vida.

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